¡Que les corten las manos!

¡Que les corten las manos, al menos! fue lo que dijo Lidia, compañera de trabajo de mi mamá, porque mi mamá estaba tan molesta e indignada que le pidió a la policía que si los encontraba los matara.

Y la verdad es que la entiendo, hace poco me enteré de que, la persona que me había asaltado (como a cientos de personas más, seguramente) había sido encontrada muerta y descuartizada, entonces no pude evitar pensar "Que bueno", aunque eso no fue para nada cristiano ni humanitario. Pero no pueden esperar que sienta piedad por la persona que un día, sin siquiera pensar en todo lo que yo tuve que esforzarme por comprar todo lo que se llevó y ganar el dinero que probablemente malgastó, decidió llevarse todo lo mío.

Esto no es un articulo moralista, porque por donde lo veas no está bien que me haya sentido aliviada porque alguien asesinó al hombre que me robo, y al que ni siqueira planeo perdonar. Él arruinó mi último curso escolar cuando se llevó mi cartera con el dinero del viaje al lugar donde estudiaba, mis tiquetes de autobús (porque trasbordaba) y  mi computadora con todo mis trabajos, con mis novelas TTnTT —creo que eso fue lo que má me dolió perder—. Esto es una simple nota de desahogo, porque tragar coraje ahoga y recientemente mi herida fue abierta.

Hoy —puede que haya sido anoche— el trabajo de mi madre fue asaltado, y se llevaron lo más importante en ese lugar. Mi madre es sacristán y se llevaron un copón con hostias consagradas (quien es católico entiende la gravedad del asunto). Estamos indignados, por supuesto que si y, aunque no deberíamos, les deseamos todo el mal del mundo a quien lo hizo —No todos, obviamente. Los sacerdotes de la parroquia piden oración por las almas de dichos sujetos, pero los que no tenemos que ser tan santos queremos que a los ladrones que irrumpieron en un templo, hicieron destrozos y se llevaron algo tan santo y puro, les de diarrea con tos—.

Y es que no pueden esperar que les deseemos cosas buenas a quienes nos hacen males, es ilógico e idiota —aunque al parecer santo—. Cuando uno está molesto, cuando nos hemos sentido atropellados por la injusticia, lo único que queremos es que la persona que nos daña se sienta mucho peor que nosotros. No podemos, al menos no yo, querer que el que me hizo mal esté tan campante cuando yo debo sanar y reponerme del golpe que me dio solo por tener cosas sin esfuerzo.

Estoy indignada, molesta, ofendida, estoy muy enojada porque no puedo comprenderlo, y no lo entiendo porque yo no lo haría. Yo no tomo un peso que no es mío, no me llevaría algo que no me pertenece, no entiendo como es que alguien se atreve a hacerle daño a los otros, porque yo tengo EDUCACIÓN, aunque eso no me obliga a compadecerlos. Yo creo que si alguien hizo mal debe pagarlo, y me lamento del vergonzoso sistema de justicia de mi ciudad, estado y país, que dice que hará algo y no hace nada. Yo llevo esperando casi dos años un reporte de la denuncia de robo que hice, y me enteré por la suegra del imbécil que me robó que estaba muerto.

Pausa drámatica para que se rían conmigo: 
La señora esta, suegra del ladrón, me pidió que perdonara y rezara por su alma, porque él estaba penando. PUES JÁ, JÁ  JÁ Yo por mí que pene hasta el fin de los tiempos, no tengo ganas de perdonarle que se haya llevado mi dinero y mis cosas.
Fin de la pausa, 

Estoy mal, sí, lo estoy. Porque soy de esos "buenos" que no hacen nada por arreglar las cosas. Pero no puedo hacer mucho, no voy a educar a una sociedad cuando no tengo el poder de hacerlo, quienes pueden no lo hacen y solo puedo lamentarme por ello. No hay justicia, pero hay Karma, quien diría que el sujeto que nos arrebató tantas cosas a tantas personas terminaría hecho pedazos y repartido por todas partes.

Me limitaré a hacer todo el bien que pueda, me abstendré de hacer el mal, y no porque yo sea una buena persona, sino porque es lo NATURAL. Ayudar a los otros debería ser COMÚN, evitar dañar a nuestros semejantes debería ser NORMAL y es una pena que no sea así.

¿Dónde fallamos, sociedad?, ¿por qué la honradez y el respeto se perdieron?, ¿qué hicimos mal para terminar así?

Demandaría algo de tí, si te tuviera un poco de fe. Pero no te creo sociedad, no confío en que vayas a arreglar nada. Te pudriste, te perdimos y No, sociedad ¡NO! debería ser así.



Comentarios

  1. Entiendo el enojo por lo que ocurrió (lo feo es que en el robo de objetos sagrados se suelen vender al mercado negro después, lo que hace horrible a los ladrones pero aún peor a los que compran después por coleccionismo o lo que sea). Cuando me robaron, hace unos años, también me quitaron dinero y apuntes de un examen que tenía al día siguiente, pero lo más importante es que me quitaron la confianza y la alegría de caminar por mi barrio. Nunca más volví a usar mochila desde entonces, ahora uso carteras o bolsos bandolera. Y encontré en el colectivo a una mujer con una mochila igual a la que me robaron, pura coincidencia, pero me sentí horrible.
    Y al que va por el mundo destruyendo, también le cae la destrucción. Es la ley de la vida, nosotros no somos quiénes para perdonar o salvar a nadie si el Estado no lo hace.
    Ánimo. Un abrazo.

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    1. Cierto, lo más doloroso es perder la fe en la humanidad. Yo siempre he dicho que si amar al que me hace daño me hace ser buena, no quiero serlo. Gracias por los ánimos, besos.

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