EL MUNDO DE ¿EL IMPOSTOR?, PARTE 1.


La cárcel... ¿Qué hiciste?


El sonido de la pesada baranda recorriéndose retumbó en su cabeza, y algo dolorosamente pesado cayó en su estómago.

—¡Muévete! —ordenó el guardia empujándolo dentro de ese lugar que sería su nada cálido hogar por al menos ocho años, o eso había dicho Alex Redmayne, su abogado—. Bienvenido a casa —dijo el uniformado con una tétrica sonrisa que para nada le hizo sentir bienvenido, aunque tampoco era que quisiera ser bienvenido en ese sitio.

Danny caminó sin ganas dentro de la oscura celda, encontrándose con que lujos no era algo que disfrutaría. En la celda había una cama demasiado angosta y nada cómoda al parecer; una mesa de concreto con una especie de banco del mismo material, redecorar no era una opción tampoco; un espejo fijo a la pared sobre el lavabo que estaba junto a la taza de baño que le permitía exactamente cero privacidad.

Sintiéndose completamente atropellado por la injusticia, Danny se sentó en la camilla que no hizo ningún ruido, era concreto también lo que estaba debajo de una delgada colchoneta que fallaba exponencialmente en su labor de protegerlo de la dureza del concreto. Puso sus codos en sus rodillas y recargó su cabeza a sus manos, presionando con sus palmas sus ojos.

Tenía todas las ganas de ponerse a llorar, no entendía cómo es que las cosas habían terminado tan mal. Se suponía que debía ser uno de los días más felices de su vida, Beth y él se habían comprometido al fin, entonces por qué su mejor amigo había resultado muerto y él en la cárcel acusado de haberle matado. Era lo peor definitivamente.

Danny deslizó un poco sus manos, sosteniendo ahora su frente, y fijó los ojos al suelo, pensando en lo que sería su vida ahora, y la de Beth. Ella le había defendido hasta el final, pero nadie más creía que él fuese inocente, además de Alex, claro, él estaba convencido de que Danny decía la verdad. 

Casi sin darse cuenta suspiró tan hondo que se sacó de sus propios pensamientos, en los que se había estado ahogando, para notar una punta de papel sobresaliendo de debajo de la cama.

—¿Qué es esto? —se preguntó, y jalando dicha punta sacó una hoja de tamaño oficio, quizá. Por un lado estaba lleno de manchas de grafito, o tierra, la verdad no le interesaba mucho; giró la hoja y se encontró con un avión de papel dibujado a lápiz, cuyo borde inferior derecho tenía una pequeña leyenda que decía: “Viaje a la verdadera libertad” A.K.

Danny frunció el entrecejo, eso no solo era raro, era de muy mal gusto. Una nota así seguro la había dejado el antiguo ocupante de esa celda para burlarse del próximo inquilino.

Agobiado, más que cansado, Danny se recostó en la cama y cerró los ojos mientras sostenía aún ese extraño dibujo y, pensando en todas las cosas que debieron ser diferentes, se quedó completamente dormido. Cuando despertó, la hoja había escapado de sus manos y se encontraba ahora debajo de la mesa. Pensó que no era de importancia, pero cuando escuchó que los guardias pasaban se levantó y la tomó para ponerla dentro de la funda de su almohada.

A punto de esconderla se percató que el tamaño del avión era más pequeño, era como si se hubiera alejado… pero eso era imposible, seguro lo estaba imaginando.

Los guardias lo dirigieron a las duchas, donde muchos terminaron de despertar. Danny se sorprendió de lo natural que se movían las cosas en ese lugar, pero no era difícil de entender, todos los que estaban ahí se habían habituado, cosa que probablemente terminaría haciendo él también.

Después de bañarse siguió a algunos reos hasta el comedor, y vio con desagrado la comida. Sabía que prisión era para que ellos pagaran sus culpas, pero no se imaginaba que lo debía hacer incluso con el estómago, además él era inocente, no se merecía nada de eso.

Decidió que no le daría una oportunidad a esa comida, era desagradable incluso a la vista, y solo comenzó a jugar con la cucharilla en el plato. Al final se rindió, su comida no podía estar más batida, y tomó la servilleta de papel para limpiar la mesa que se había salpicado y mientras limpiaba notó una linea borrosa de tinta en su servilleta, parecía como si fuera el revés de una nota, por eso la abrió y efectivamente encontró una nota en el papel.

“¿Qué hiciste?” ponía una perfecta caligrafía. «Salir de mi casa» respondió Danny pensando todo lo que se habría evitado si esa mañana no hubiera dejado su hogar. Seguramente no se habría encontrado con Spencer Craig y su trío de idiotas amigos, entonces Berny seguiría con vida y él y Beth estarían juntos, planeando su boda.

—Yo no hice nada —susurró sintiendo como la poca hambre que tenía se desvanecía.

—Hola, chico nuevo —dijo la voz de un hombre de aspecto descuidado y edad avanzada seguramente—.  ¿Qué tal tu primer día en prisión? —preguntó con una sonrisa y Danny suspiró, el día iba horrible y eso que nada malo había pasado, el simple hecho de amanecer el prisión hacía que todo fuera terriblemente mal.

—Esto es horrible —dijo Danny el hombre que le había saludado rió a carcajadas.

—Esto es prisión, chico. Por supuesto que es horrible —dijo tomando uno de los pedazos de supuesta carne que Danny había envuelto en algo que parecía puré de papa—. Soy Pepe grillo —indicó—, ¿esto estaba en el menú? —cuestionó degustando lo que había puesto en su boca. Danny frunció los hombros y el hombre hizo lo mismo—. No está tan mal —aseguró después de tragar.

—¿Pepe grillo? —preguntó Danny y el otro asintió.

—Soy la voz de tu conciencia… ¿nunca viste pinocho? —cuestionó el tal Pepe grillo entrecerrando los ojos, era imposible que alguien en el mundo no supiera quien era Pepe grillo.

—Lo hice —dijo Danny—, creo que sé quién es —explicó aún dudoso. La verdad es que de pinocho lo único que recordaba es ese gran trauma que le dejó el ver como un chico de madera tenía largas y peludas orejas y una cola, por eso le había costado tanto trabajo dejar la escuela, no quería verse de esa manera, pero lamentablemente, económicamente hablando, no podía solventar una vida con educación.

—Bien —dijo Pepe—, una pregunta… ¿Mataste a tu amigo? —cuestionó el hombre y Danny le miró con los ojos enormemente abiertos.

—Probablemente —balbuceó Danny después de pensarlo un poco.

—¿Tú le enterraste el cuchillo en el pecho? —preguntó el hombre y Danny negó con la cabeza.

—Yo lo saqué de su casa y lo llevé a beber a ese lugar —explicó Danny sintiendo algo que hasta entonces no había sentido, culpa.

Pepe le miró con ternura, ese chico no tenía ninguna culpa pero estaba intentando con todas sus fuerzas justificar el hecho de estar en prisión. No era raro, de hecho era un patrón común en los inocentes, víctimas del pésimo sistema de justicia, y ni siquiera le extrañaría que en cualquier momento Danny se convirtiera en la próxima cabeza de una pandilla. Otro patrón común en los chicos inocentes era que, después de que les señalaran como malos, se convertían en malos de verdad.

—Escucha bien con atención, soldado —dijo el hombre adoptando una postura recta y con el rostro demasiado serio—, nada de lo ocurrido es tu culpa, fueron las circunstancias las que empujaron todo hasta aquí, era tu deber actuar como lo hiciste, no estabas en posición de hacer nada mejor, no eres Superman, no podías hacer más —explicó mirándole fijo, pero en el fondo se sentía como que no era a él a quien miraba, era como si no fueran sus palabras para él.

Y aunque era como si no hablara para él, Danny sintió como su corazón se estremecía con esas palabras tan llenas de razón. Después de haber escuchado como le faltaban al respeto a su futura esposa él no pudo más que molestarse, después de haber sido incitado por Craig él no pudo más que aceptar su invitación a “arreglar” las cosas fuera del bar, después de haber visto como ese cuchillo hería a su amigo él no pudo hacer más que quitarlo del cuerpo casi sin vida de Berny, no pudo haber hecho nada mejor cuando peleaban contra cuatro, uno de ellos armado.

»No fue tu culpa —repitió Pepe grillo. Danny terminó llorando en pleno comedor, dejando salir todo el dolor que sentía. Pero aun cuando alguien aseguraba que no era su culpa, aun cuando ahora podía sentirlo también, en el fondo seguía sintiéndose mal por haber llevado a su amigo a ese lugar.

“No será fácil, pero vas a salir de esta” encontró escrito debajo de su charola cuando al fin se tranquilizó, y luego el viento se llevó las palabras, dejando a Danny con el cuerpo helado, preguntándose qué había sido eso. 

Comentarios

  1. ¡Buen comienzo! Aunque no tan bueno para el pobre Dany. Lo que no entiendo es cómo fue preso si el arma la utilizó otro. Sospecho que algo interesante hay en cómo ocurrieron las cosas. O soy yo, imaginando cosas que no pasan xD Estaba leyendo sobre cuentos de hadas, para mi historia de esta ronda, y vi que en la primera versión de Pinocho, éste hacía puras maldades, incluyendo aplastar a Pepe Grillo con una maza para dejar de escuchar su voz. Vaya a saber, nunca leí más que la versión infantil. Me dejaste pensando con el avión que cambia de tamaño en el dibujo.
    Espero ver cómo sigue.
    ¡Besos!

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    1. La Policía encuentra a Danny con la mano en el cuchillo que apuñaló a Berny, él intentaba sacarlo, pero el resto de los presentes, todos amigos de Craig, atestiguaron en contra de Danny u.u
      El avión es la clave, no lo pierda de vista xD
      Sobre los clásicos, no parecía muy decente contar la historia original, Disney la listo bastante hermosa, pero no faltamos los curiosos que develemos verdades o escribamos nuevas versiones xD estoy ansiando leer tu historia. Gracias por pasarte por acá, besos.

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  2. Primer capítulo leído y muy sorprendida con cómo está fluyendo la historia. 😊

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    1. Que bien que sientas la fluidez, yo estaba tan empachada de ambas historias que en el primer capítulo sentí que todo quedó desparramado xD
      Gracias por leer n.n

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  3. ¡Hola! Buen comienzo :) Pobre chico. Me ha gustado mucho la frase "nada de lo ocurrido es tu culpa, fueron las circunstancias las que empujaron todo hasta aquí", está cargada de filosofía ^^
    ¡Un besoo!

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    1. Hola, amo las frases con sentido, siempre intento poner al menos una por parte. Gracias por leer. Saludos.

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