Final








COSAS QUE PASAN ¿TE HA PASADO?

Miré de nuevo el espacio vacío y caminé escuchando como resonaban mis pisadas en la oscura habitación.

El aire tenía un extraño olor a melancolía revuelto con el aroma a humedad que un par de años de encierro le habían dado a ese lugar.

—¿Estás segura de esto? —preguntó mi mejor amiga que me había acompañado a revisar las condiciones en que se encontraba la casa para poder ponerla en venta.

Lo pensé un poco más mientras veía con detenimiento cada parte de ese espacio. El lugar se veía casi lúgubre, tenía incluso telarañas y uno que otro bicho deambulando por ahí.

Caminé por todos lados, mientras los recuerdos se convertían en un profundo dolor de huesos. El aire se tornó denso y le costó mucho trabajo entrar por mi nariz contraída debido a ese doloroso gesto que ahora estaba en mi cara.

Las lágrimas corrieron. Sorbí la nariz y estiré los labios mientras mis palmas acariciaban mis mejillas para deshacerse de las traviesas que les recorrían. Entonces pude responder a la pregunta de mi amiga.

—Necesito hacerlo —dije. Pues acababa de entender que tanta ausencia en ese lugar solo podría hacer una cosa conmigo, asfixiarme.

—Es tu casa —dijo ella. Pero esta ya no parecía mi casa, parecía un hueco profundo, oscuro y apestoso que acabaría conmigo en cuanto yo volviera—. Te ayudará a superarlo —aseguró después de un rato de silencio. Como si eso fuera posible. A penas habían pasado un par de años y el dolor, que sentía por haberle perdido, se me antojaba para que me acompañara el resto de mi vida.

»Tal vez solo necesitas aprender a vivir con tus recuerdos para que todo sea más fácil, ya sabes, acostumbrarte a su ausencia —sugirió y se me hizo un nudo en la garganta. Acostumbrarme a su ausencia era algo que ni siquiera quería hacer.  Lo que yo quería era tenerle de nuevo conmigo, pero eso era algo imposible. El ya jamás caminaría por estos pasillos, y yo no quería tener que hacerlo sin él.

Estiré de nuevo mis labios, y esta vez no limpié mis mejillas. Utilicé mis manos para abrazarme a mí misma, como intentando contenerme para no desarmarme.

»Ay amiga —se quejó. Pero no era una queja molesta, era una queda de dolor. Ella también comenzó a llorar y me presionó fuerte a su cuerpo cálido—. Lo lamento tanto —dijo y le creí. Aunque no le dolía que mi esposo hubiera muerto, él no le cayó nunca bien de todos modos. A ella le dolía que me hubiese quedado sin él después de aquel accidente. Ella se lamentaba por mí, no por él.

—Vámonos de aquí —casi supliqué. Me estaba quedando sin fuerzas para seguir caminando la vida. Ese lugar, que antes fue nuestro, se sentía como que podría ser mi tumba. Una en que solo vivieran nuestros intangibles recuerdos.

—Vas a vender cuatro años de tu vida —dijo una vez que estuvimos en su casa. Yo hacía más de año y medio que no vivía en la ciudad. Acepté la taza de té y dije: —De todas formas es una vida que ya no tengo —mordí mis labios intentando concentrarme en un dolor físico esta vez—. Si realmente quiero seguir adelante, debo cortar mis lazos con el pasado —murmuré viendo cimbrarse la taza entre mis temblorosas manos.

En el fondo sentía que era así. Creía que cortar lazos me dejaría cerrar las heridas. Por eso me estaba deshaciendo de una casa que diseñamos juntos, que pagamos juntos, que pintamos, decoramos y habitamos juntos. Todo en un transcurso de tiempo realmente corto.

Pero cinco años de mi vida no eran nada comparados con el incalculable e insoportable dolor que debía afrontar si me quedaba en ese lugar donde, de nosotros, solo quedaba una lastimada yo.

»Me llamas si alguien está interesado —pedí mientras me despedía de mi amiga. Y me fui de nuevo de ese lugar que me dolía, me fui para siempre, despidiéndome de los escombros de una vida que ya no tenía, con la ilusión de poder crear una vida nueva.

Comentarios

  1. Triste, pero comprensible. Yo soy partidaria de dejar los lugares en los que nuestra mente o corazón ya no habiten más.
    Buen relato.
    Saludos.

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    1. Es doloroso estar lugares que gritan recuerdos. Bienvenida de nuevo a esta tu casita. Saludos.

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