NO, SOCIEDAD, ¡NO!

Las cosas no deberían ser así y me voy a quejar justo aquí.

CRÓNICAS DE UNA DESPISTADA

Serie de relatos que muestran las desventuras que conlleva ser despistada, todas basadas en hechos reales. Yo soy una despistada.

NOCHES DE MIL UNIVERSOS

Bajo este nombre, dos aspirantes a escritoras —bastante talentosas y no muy reconocidas—, vamos a escribir de todo lo que nos gusta ver, oír y hacer.

CUATRO ACTOS, UN GUIONISTA, UN ACTOR Y UN TELÓN QUE YA CERRÓ

Relatos que representan de las situaciones más significativas y difíciles que he debido afrontar para lograr salir delante de la mejor manera que, estas y una actitud resiliente, me permitieron.

COSAS QUE PASAN

Relatos de situaciones que podrían pasarle a cualquiera ¿Te han pasado?

viernes, 15 de julio de 2016

COSAS QUE PASAN

¡HOLA!
¿Alguien pasa por aquí?... supongo que sería esperar demasiado, pero estoy intentando y eso debe valer algo ¿no?

Pues bien, como quiero dedicarle algo de tiempo a esto, pues estoy esperando que algo bueno pase, traeré una serie de escritos que se habían quedado rezagados por alguna parte y pondré por aquí.

Una serie de relatos titulados COSAS QUE PASAN y que, supongo, les han pasado a más de alguno.
Si es así cuéntame como lo has vivido o te has sentido, porque yo, además de escribir, amo leer, sobre todo cuando es en respuesta a lo que he escrito.


Igual que en el post de mis retos (aquí) iré anexando títulos y enlaces, para que todo quede conectado. Deseo les encanten. Besos.

1. Internet y mi mamá
2. La soledad
3. Despedida
4. Aburrimiento
5. Final

jueves, 14 de julio de 2016

La soledad








Índice en la imagen 



COSAS QUE PASAN ¿TE HA PASADO?

—Pesas —señalé y dejé que el sofoco de mi pecho alentara mis lágrimas a salir. Realmente pesaba y pesaba demasiado, sobre todo a estas horas de la madrugada donde ya mil imágenes y recuerdos habían ayudado a desmoronar mi integridad.

«¿Por qué le gustaba estar conmigo?», simplemente no lo entendía. Pero al parecer disfrutaba, y mucho, recordarme con su presencia que no había nadie para mí.

—¡Vete! —supliqué en un murmullo, y casi pude verla reír con sorna. Burlándose de mi lamentable estado acarició mi piel con sus helados dedos que sabían a viento frío de un cruel invierno.

«¿Qué era lo que hice mal?, ¿cuál era ese grave error que cometí para perder todo lo que amaba?», aún si lo buscaba no encontraba una respuesta. Y tal vez no había respuesta, tal vez esto solo era el capricho de un destino afanado en verme sufrir. 

Lloré un poco más, hasta que mis arenosos parpados se sintieran también pesados. Inspiré profundo y me tragué el aire junto a ese nudo incomodo que ya se había acostumbrado a vivir en mi garganta. Entonces mis palabras salieron. 

—Buenas noches —vacilé. No quería ser cortes con ella, no con todo lo que me dolía, pero no me mostraría mal educada con la que era mi única compañía. La soledad.

Internet y mi mamá








Índice en la imagen 



COSAS QUE PASAN... ¿TE HA PASADO?

—¡Deja ya el maldito teléfono! —ordenó mi madre que entraba a mi habitación. La miré con enfado. Esta era nuestra más concurrida discusión. Una discusión en que yo nunca ganaba y de la que ella tampoco obtenía mucho.

—Te pasas la vida tras esa porquería —señaló. Y tenía un poco de razón, más no se la concedería, eso sería regalarle una partida de nuestra infinita guerra perdida. 

—Se te van a secar los sesos —advirtió y casi me reí de ella. Ese cuento no me asustaba, como tampoco lo hacían ya el hombre del costal, que me llevaría con él si no me portaba bien, o el monstruo del armario, que me comería si no me dormía pronto.

—Tampoco es como que tenga algo que hacer —dije mientras bloqueaba el teléfono y lo dejaba en el mueble junto a mi cama, donde estaba tirada. 

Pero ella tenía muchas opciones para mí, ninguna buena voy a aclarar, pues de su lista de quehaceres lo más interesante era bañar al perro y, como recién me había duchado, no era una opción viable. No quería terminar empapada en agua que oliera a perro.

—De todas formas —inquirió —, ¿qué tanto haces metida allí todo el día? —y, con su cara de fastidio, más que a pregunta me sonaba a reclamo el cuestionamiento. 

—No sé, —dije —¿Entretenerme? —frunciendo los hombros y haciendo una extraña mueca con los labios. Ella levantó una ceja y preguntó —¿Estás aburrida? —y, como tal vez era así, asentí mientras la mueca extraña volvía a mis labios. 

—Pues ponte a limpiar —dijo y suspiré con pesar mientras dejaba caer un poco mis hombros. Hice una rabieta insonora y ridícula mientras no me veía, y caminé arrastrando los pies hasta la habitación.

En mi habitación miré a todos lados, no estaba de dar asco el lugar, pero tal vez le haría bien un poco más de orden y le vendría bien un poco menos de polvo.

Chasqué la lengua y caminé hasta el celular que sonaba una nueva notificación. Revisé mis redes sociales mientras volvía a mi postura favorita, esa tirada en la cama recargada a tres almohadas. 

“La acción solicitada no pudo ser realizada, revise su conexión a internet” mostró un cuadro azul cuando quise responder un comentario. Pataleé y me quejé en voz muy alta —¡Mamá!. —Ella dijo —¡Limpia! —y no me quedó más que limpiar.

En esa casa todos sabíamos bien que, mamá e internet, eran enemigos acérrimos, pues cada que mamá entraba a la casa, el internet se iba. 

Despedida

 Índice







COSAS QUE PASAN, ¿TE HA PASADO?
—Quisiera que no tuvieras que irte —dijo ella con los ojos llenos de lágrimas. Sentí los míos humedecerse y estiré los labios intentando lograr una sonrisa, pero solo logré que ellos tiritaran y la tensión acumulada aumentara de golpe.

—Quisiera que no hubieras crecido tanto y no tener que verte partir —soltó mientras me aprisionaba fuerte entre sus brazos. Se sentía en serio como que no quería dejarme ir.

—Voy a volver —dije— y llamaré todos los días y a todas horas —prometí mientras mis manos empuñaban su blusa rosa. También estaba aferrándome a ella con todas mis fuerzas.

Abrazada a la mujer más importante de mi vida lloré como no había llorado hasta ahora. Me había despedido ya de tantas personas y, ante ellas, solo había mostrado la emoción naciente de mi primera aventura sola.

Tenía miedo, claro que lo tenía. Esta era la primera vez que dejaba mi familia, mi casa y mi ciudad sola. No era la primera vez que visitaba otro estado, pero si era la primera vez que viviría en otro lugar por tanto tiempo.

—Solo son tres semanas —le recordé a mi madre y ella me soltó al fin. Confirmó —Me llamarás todos los días —asentí estirando de nuevos los labios y secando mis lágrimas.

—Cuídate mucho —pidió—, y si te arrepientes en el camino regrésate, encontraremos una solución —dijo presionando fuertemente mis manos con las suyas. 

Una sensación de ahogo inundó de nuevo mis fosas nasales y lágrimas nuevas se agolparon en mis ojos. Intenté respirar profundo, pero no pasó. El aire se agolpó en mi pecho aumentando el dolor que la despedida provocaba en mí.

—Adiós —dije separando mis manos de las de ella. Sentí como que no debería dejarla, pero crecer es necesitar volar sola y yo estaba creciendo.

—Me marcas —volvió a pedir y volví a asentir. Tomé la maleta y la hice rodar tras de mí. Escuché llorar a mi madre y caminé mientras también lloraba. Esto era demasiado doloroso.

Frente a la entrada del autobús, mientras el maletero intentaba arrancar de mi mano mi valija, me pregunté si sería mejor quedarme y buscar una alternativa. 

Miré atrás y vi a mi padre abrazar a mi mamá. Entonces tomé una decisión. Subí al autobús y me fui. Si esto era tan difícil, más orgullosos estaríamos de mí cuando lo lograra. 

—Está bien —dije para mí y lloré mirando como los parajes que atravesaba cada vez eran menos conocidos.

—Está bien —repetí y cerré los ojos. Mis padres, seguro habían deseado para mí que montón de cosas buenas me sucedieran y yo lo soñé también. 

—Todo está bien —dije recordando cómo, cuando entré al Jardín de Niños, nos despedimos llorando también, y como las cosas fueron bien desde entonces. 

Esto era un inicio complicado, pero era el inicio de algo bueno, por eso me aventé a caminar sola, porque aprendería mucho de esto y volvería con ellos siendo la gran persona que soñaron para mí.