Capítulo 3. Arruinado por el silencio


“La respuesta estaba en lo que no escuchó y la verdad en lo que no quiso ver”

Llegué al teatro, caminé por el pasillo central y me detuve justo frente al escenario. El telón estaba corrido y el escenario listo para usarse. Faltaban tres horas para la presentación y aún quedaban cosas por preparar, detalles que afinar.

El papel estelar. La obra de mi vida. No, era mucho más que eso. Era el reflejo del dolor más grande por el que mi alma había pasado. Era la única forma de poner fin a esa situación inconclusa que tanto daño me había hecho.

Segundo a segundo las butacas del teatro comenzaban a llenarse, al mismo tiempo que los nervios comenzaban a invadirme. Actuar frente a tanta gente no era la primera vez que lo hacía, pero esta vez, no solo mi imagen quedaba expuesta, mi alma se desnudaría también.

El telón se abrió y allí estaba yo, luciendo tan radiante como se supone debe lucir la actriz principal. Miré con despacio a mi alrededor, todo para asegurarme de que no hubiera una sorpresita para helarme el alma y congelarme el cuerpo. Pero él no estaba así que, después de respirar profundo, comencé.

* * * * * * * * * *

(Se escuchan golpes en la puerta y la pregunta de María)
María: Niña Lea ¿puedo pasar?
Lea: Adelante.
María: ¿Aún no estás lista?, debes estar en la casa DiMauro en una hora y lo sabes.
Lea: Lo sé María, pero no quiero ir.
María: A tu madre no le va a gustar escuchar eso.
Lea: Lo sé.
María: Y no deberías hacerla enojar.
Lea: Lo sé.
María: Anda niña termina que debes partir.
Lea: Lo sé.
*   *   *
(En la sala de la casa están los padres de Lea. Ella baja las escaleras)
Madre: Vaya, ya era hora de que bajaras.
Lea: Lo lamento mamá.
Madre: Anda sal, hoy será un día estupendo.
Lea: ¿Lo será?
Madre: ¡Claro que lo será!, vamos al auto ahora mismo.
Lea: Si madre.
*   *   *
(Llegando a la casa DiMauro, abre una criada)
Nana: Buenas tardes señores Bizantino. Niña Lea ha crecido mucho, es toda una señorita ahora.
Lea: Gracias Nana, es bueno verte.
Madre: Anda Lea, no pierdas tiempo, los señores de la casa esperan.
Lea: Ya voy Madre.
*   *   *
(Lea se pone ropa de dormir mientras María arregla la cama)
María: ¿Cómo te ha ido niña?
Lea: Bien, muy bien María. No sabes lo atractivos que son esos chicos, además de atentos y educados. Creo que ya no me molesta tener que casarme con uno de ellos.
María: Ay niña, ojalá pudieras ver la sonrisota que traes encima.
Lea: No hace falta María, puedo sentirla. Hasta siento que me duele tanta felicidad.
María: La felicidad no duele niña Lea, esa hace sentir bien.
Lea: Pues me siento bien.
María: Me retiro, que pase buena noche niña, y una excelente vida
Lea: Sí.
*   *   *
(Lea entra al comedor donde sus dos padres aguardan)
Lea: Buenos días padre, madre.
Padre: ¿Cómo has dormido?
Lea: Bien padre, muchas gracias.
Madre: ¿Qué has pensado de los chicos DiMauro?
Lea: Pues que son lindos.
Madre: ¿Y ya te decidiste?
Lea: ¡Madre!
Madre: ¿Qué?, a eso fuimos, así que no te comportes como mojigata y elige a uno.
Lea (balbuceando): Madre, a mí me gustaría…
Madre: Lea no balbucees, lo odio y lo sabes. Levanta la cara y habla fuerte.
Lea: Digo que me gustaría elegir, pero primero quiero conocerlos a ambos. ¿Puede ser eso posible?
Madre: ¿Estás pidiendo permiso para salir con ambos?
Lea: ¡Claro que no!, solo quiero conocer a uno, conocer al otro y después elegir.
Madre: No creo que haya problemas, pero no te demores en elegir, o terminaré haciéndolo por ti.
*   *   *
(En la habitación de Lea. Lea tirada en la cama y María ordenando el closet)
Lea: María estoy muy confundida, no sé qué hacer.
María: ¿Te refieres a los chicos DiMauro?
Lea: Sí. Aaron es muy divertido, amable y sobre todo gusta de mí y mi compañía. Mauro apenas me mira, a veces parece que me evita… no parece que le agrade mucho.
María: Pues no veo ningún problema. Si le gustas a Aaron debería ser tu elección.
Lea: El problema es que a mí me gusta Mauro, me gustaría que fuera él quien gustara de mí. ¿Vez el problema ahora?
María: Sí.
*   *   *
(Lea sentada en el jardín de la casa DiMauro. Mauro lee en el invernadero y Aaron se acerca a Lea con unas bebidas)
Aaron: Limonada para la niña mimada
Lea: ¿Mimada?, ¡Retráctate o le diré a mi papi que me molestas! (ambos ríen)
Aaron (volviendo a la seriedad): Mauro se irá al extranjero a estudiar
Lea: ¿Qué?, ¿por qué?
Aaron: Parece que en amores lo pasa mal y quiere poner tierra de por medio.
Lea: ¿Mauro está enamorado?
Aaron: Y mal correspondido según parece. La chica que le gusta ama a alguien más, no ve esperanza en ello.
Lea (susurra): ¡Vaya vida!
Aaron: ¿Dijiste algo?
Lea: Nada.
Aaron: ¿Quieres ir a la plaza?, presentarán una obra de teatro.
Lea: Disculpa, pero creo que me iré a casa, no me siento bien.
Aaron: Pero estabas bien hace un segundo. ¿Segura que quieres irte?
Lea: Sí, lo siento.
Aaron: ¿Saldrás otro día conmigo?
Lea: Claro, hasta pronto.
Aaron: Que te mejores.
*   *   *
(María y la madre de Lea entran a la habitación donde Lea está recostada en la cama)
Madre: Es casi medio día. ¿Sigues sintiéndote mal?, ¿quieres que llame al médico?
Lea: No hace falta madre, seguro es solo cansancio. Se me pasará pronto, no te preocupes.
Madre: Como quieras, pero no puedes estar en cama todo el día, así que procura reponerte pronto. (Sale de la habitación)
Lea: Claro, probablemente me sentiré bien… nunca.
María: ¿Qué sucede niña Lea?
Lea: Mauro ama a alguien y se va al extranjero porque ella no lo ama. ¿Cómo puede no quererlo?, yo brincaría de gusto si él me quisiera como la quiere a ella. Porque para dejar su casa, su tierra y su familia, debe ser muy importante para él. Pero no me quiere, la quiere a ella. No es justo María. ¿Sabes?, ni siquiera la conozco y la envidio tanto. (Comienza a llorar)
María (abrazándola): Llora mi niña, llora y desahoga todo el dolor que estás cargando.
Lea: Lo amo María y, aunque ahora sé que no será nunca para mí, lo amo tanto.
*   *   *
(Sentados en la sala de la casa DiMauro)
Aaron: ¿Entonces la boda será en un mes?
Lea: Si
Aaron: Aaron y Lea, seremos la envidia de muchos... ¿Qué pasa Lea?, no te ves muy animada.
Lea: No es nada, deben ser los nervios por la boda.
Aaron (a Mauro que va entrando): ¡Hermano, adivina… me caso en un mes, Lea y yo nos casamos!
Mauro: Felicidades (se vuelve y sale de la sala)
Lea: No creo que debieras decirle de esa forma
Aaron: Tienes razón, él llorando cada noche por mal de amores y yo restregándole mi felicidad en la cara. Me disculparé con él después. ¿Cuándo lo haremos oficial?
Lea: Mamá quiere que sea la próxima semana en tu casa, ¿hay algún problema?
Aaron: Ninguno. Haré todos los preparativos para que ese día sea perfecto, futura esposa.
Lea: Sí.
*   *   *
(María ayuda a Lea a probarse el vestido de novia)
Lea: Se supone que el día de tu boda es el más feliz de tu vida ¿no?, ¿por qué me siento como si fuera directo al paredón?
María: ¿Estás segura de esto?
Lea: ¿Tengo otra alternativa?, no, no la tengo. Mauro no me ama y se irá lejos, Aaron es muy lindo conmigo, la respuesta es clara.
María: Sí, serás infeliz, clarísima la respuesta.
Lea: Pero Aaron será feliz
María: ¿Será suficiente?
Lea: Lo será. De tres uno será feliz, eso es mejor a que todos seamos infelices. Además, ¿quién te dice que no terminaré enamorándome de Aaron?
María: No lo sé niña, ¿lo harás?
Lea: Lo intentaré. Solo hay una cosa que me tiene intranquila.
María: ¿Qué es?
Lea: Que Mauro no llegó a enterarse de mis sentimientos hacia él. Pero no tiene caso ya, eso nada cambiará. Aunque sigo pensando que me gustaría que lo supiera, solo por no cargar sola con esto que traigo a cuestas.
María: Pues ve y díselo.
Lea: ¿Cómo podría María?, ¿qué ganaría con eso?
María: No lo sé, ¿Qué crees que ganarías?
*   *   *
(Nana abre la puerta y se encuentra a Lea)
Nana: Niña Lea, ¿Qué hace aquí?, ¿no debería estarse preparando para pasado mañana?
Lea: Todo está listo para ese día. ¿Hay alguien en casa?
Nana: Solo el joven Mauro. Los demás siguen con los detalles de la boda.
Lea: La boda. Oye Nana ¿crees que Mauro quiera recibirme?, necesito hablar con él.
Nana: Creo que no hay problema con eso, iré a llamarlo.
Lea: Gracias Nana
*   *   *
(Mauro entra a la sala donde Lea espera)
Mauro: Me dijo Nana que deseabas hablar conmigo, ¿qué sucede?
Lea: Vamos a dar un paseo, ¿quieres?
Mauro: Claro, pero ¿qué pasa?
Lea: Te explicaré en el camino.
*   *   *
(Caminan por una vereda, Lea adelanta a Mauro y, dándole la espalda, se detiene)
Mauro: ¿Y bien, qué es lo que querías decirme?
Lea (susurrando): Te amo.
Mauro (sorprendido): ¿Qué?
Lea (le mira llorosa): Que te amo.
Mauro (nervioso): Vas a casarte en dos días con Aaron, ¿por qué me dices esto?
Lea: No lo sé. Es solo que ibas a irte después de la boda y yo ya no podía seguir callando esto. Sé que amas a alguien y no es mi intención lastimar a nadie, menos a Aaron que es tan lindo conmigo. Pero, yo debía casarme con uno de ustedes y, aunque me enamoré de ti, tú no…
Mauro (interrumpiendo a Lea): Te amo también.
Lea: (mira fijo a Mauro por unos segundos y llora)
Mauro: Él te amaba y creí que lo amabas también. Pensé que si me alejaba podía dejar de sentir todo lo que despertabas en mí. Pero no pasó.
Lea: Mauro…
Mauro (interrumpiendo a Lea): Lea no hay vuelta atrás.
Lea: Digo que te amo, dices que me amas y luego solo te vas ¿en serio?
Mauro: No puedo hacer más, lo lamento. No le haré daño a mi hermano.
Lea: ¿Y a mí sí?, ¿A mí si puedes hacerme daño?. Mauro si te vas, si me dejas, voy a morir. Te llevarás contigo mis ganas de vivir. No puedes irte sin mí, no me hagas esto…
Mauro: Nuestro daño está hecho, no lastimemos a quien puede ser feliz.
Lea: Dos felices de tres es mejor que uno feliz y dos infelices. Mauro por favor no nos hagas esto.
Mauro: Lo lamento. Cásate con él y hazlo feliz.
Lea (molesta): No lo haré.
Mauro: No digas tonterías, tienes que casarte con él y ser feliz con él.
Lea: Podría casarme con él y fingir felicidad, pero yo no seré feliz si no es contigo, tú eres mi felicidad, eres mi vida.
Mauro: Pues haz eso. Finge amarlo, pero hazlo tan bien que te crea.
Lea: No, dije que podría, no que lo haría. Y no lo haré.
Mauro: ¡Debes hacerlo!
Lea: ¿Por qué?, Tú harás lo que quieres hacer. ¿Por qué yo no puedo?
Mauro: Porque lastimarás a Aaron.
Lea: ¿Debo casarme con él para no hacerle daño?... Te sacrificas por él, me sacrificas por él… ¿quién es el malo de la historia?
Mauro: Aaron no, por eso no debes lastimarlo. (Se va dejando a Lea que cae de rodillas mientras llora).
*   *   *
(Mauro entra a la sala de su casa donde Aaron está al teléfono)
Aaron: ¿Qué?, ¿por qué?... Lea no me hagas esto, dime porqué… Lea, Lea… Maldición.
Mauro: ¿Qué pasa?
Aaron: Lea acaba de cancelar la boda
Mauro: ¿Qué?, ¿por qué?
Aaron: Eso fue lo que le pregunté, pero solo dijo “Lo lamento mucho” y colgó. Hermano no sé qué pasa, no lo entiendo.
Mauro: Iré a buscarla, hablaré con ella y arreglaré las cosas. No te preocupes hermano, todo va a estar bien.
Aaron: Gracias hermano.
*   *   *
(Mauro va detrás de María subiendo las escaleras de la casa Bizantino)
María: Se encerró en su cuarto después de discutir con su madre por cancelar la boda.
Mauro: ¿Qué está haciendo?
María: No lo sé, y me preocupa. Nunca la había visto tan mal. No paraba de llorar, estaba muy nerviosa.
Mauro: Es mi culpa. No debí ser sincero con ella. Ella no necesitaba saberlo.
María: ¿Entonces sí habló con usted?
Mauro: ¿Usted lo sabía?
María: Soy como la madre de esa niña. La conozco desde siempre.
Mauro: Abra la puerta María, esa caprichosa me va a escuchar.
(Ambos entran a la habitación y buscan por todas partes. María entra al baño y grita al encontrar a Lea desangrándose en la tina de baño)
María: ¡Niña Lea míreme por favor!, ¡Abra los ojos niña Lea!
Lea: María… mí María… siempre conmigo… María… perdón.
María: Niña no hable.
Mauro (entrando al baño): ¡Lea!, ¿qué hiciste?
Lea (sobre esforzándose para hablar): Mauro… (Llora)
Mauro: ¿Por qué hiciste esto?
Lea: No quería vivir una vida sin ti… no quería… vivir una mentira… no podría… estar sin… ti. (Muere)
Mauro: Lea no, No Lea… Te amo.
(Se cierra el telón)

Se abrió de nuevo el telón. Acompañada de mis compañeros de obra agradecimos los aplausos de nuestros espectadores. Hicimos una reverencia más, levanté la mirada y lo vi aplaudiendo entre el público. Estaba allí una sorpresita para dejarme helada. Y de nuevo se cerró el telón.

En el camerino comenzaba a desmaquillarme cuando escuché —Hermosa obra, felicidades… aunque el final no me convenció mucho. —Dije al hombre detrás de mí que me miraba a través del espejo —Habría sido un buen final para nosotros.

Con su irónica sonrisa espetó —¿Algo tan perfecto?, me temo mi querida Lea que no lo merecemos —y, volviendo mi cuerpo hacía él, lo atrapé de la corbata diciendo —Cierra la boca Mauro y dame un beso —chocando los labios con los de mi muy amado esposo.

Suspiré —No le habríamos hecho tanto daño a tu hermano de haber terminado así. —Pero al parecer él no estaba de acuerdo conmigo. Lo supe cuando dijo —No lo sé, yo lo vi feliz con su esposa, disfrutando de tu obra, —aseguró —No eras para él. Eras para mí —y dije —Somos el uno para el otro. 

Comentarios

  1. Qué tierno el final ♥ A mí también la parte de la bañera me dejó helada, pero me gustó mucho en general. Adoro las historias de desencuentros.

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    Respuestas
    1. Este tenía que terminar bien. Es la historia de un amor que no se me hizo porque el idiota que me gustaba pensó que me gustaba si hermano. No se como llegó a esa conclusión si yo lo veía y babeaba U_U
      Que bien que te gustó. Saluditos

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